Adolfo Chávez Villasana Doctor Honoris Causa por la UAM

Ceremonia de entrega del Grado Doctor Honoris Causa al Dr. Adolfo Chávez Villasana

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Reconocimiento por la UAM:

Adolfo Chávez Villasana Doctor Honoris Causa por la UAM
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Discurso del Dr. Adolfo Chávez Villasana:

Muchas gracias por la gran amabilidad de Consejo en dar una distinción tan alta a un trabajador de una especialidad que la medicina ha considerado

 

 de bajo perfil. A alguien que ha querido juntar la nutrición, es decir la alimentación, el ejercicio y el estilo de vida, con la salud pública. 

Cuando se comenzó a discutir el plan de estudios de las Ciencias de la Salud de esta Universidad fuimos muchos los que insistimos en dar especial importancia de la medicina preventiva en el tronco común y después en todas las especialidades de las ciencias de la salud, con mucho énfasis en "guiar" a las personas a través del proceso salud-enfermedad, a lo largo de su vida.

 

 

En la medicina especialmente se deseó una atención de contacto, de vigilancia, de orientación, de seguimiento, medicina en la que sigo creyendo porque es la que nuestra población requiere.

El tiempo le ha venido dando la razón a la UAM con este enfoque inicial. Las enfermedades de los niños, su cuidado y alimentación, lo mismo que las múltiples enfermedades crónicas de los adultos que ahora son las principales causas de más del 90% de la morbilidad en los adultos, requieren de una medicina de contacto continuo. En gran medida se pueden prevenir o posponer, o por lo menos aminorar su impacto fisiológico. Existen síndromes clínicos premonitorios como son el metabólico, el de estrés oxidativo, el de alarma celular y muchos otros que se pueden diagnosticar tempranamente y por supuesto atender.

Si no se logra equilibrar al paciente y se presenta una enfermedad hay que seguir con una prevención secundaria para evitar graves deterioros y sobre todo la presencia de múltiples complicaciones. Cuando ya existen se requiere que el médico les ayude a seguir adelante en las mejores condiciones de nutrición y salud mental, familiar y social.

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Nuestros estudios a lo largo de muchos años han mostrado que nada lesiona tanto el desarrollo y la función humana como la desnutrición. Entre más temprana y severa mayores consecuencias. Las autoridades del país, desde hace mucho tiempo se han hecho bastante sordos a este conocimiento.

Se han logrado impulsar varios programas, pero la mayoría muy fácilmente acaban siendo manejados más políticamente, con donativos de alimentos, dinero o aún medicinas que con el intento técnico de que la población comience a superarse, logrando desarrollo y autosuficiencia.

A lo largo del tiempo que he vivido en la especialidad ha habido cierto desarrollo general y también bastante impacto de los pocos programas exitosos, al grado que se han disminuido mucho los desnutridos desde el punto de vista médico, los casos de hospital, pero no los desnutridos desde un punto de vista social. Muchos problemas que ahora estamos resintiendo como los educativos, los de salud de tipo crónico y sobre todo varios de los problemas de comportamiento humano están íntimamente relacionados con la desnutrición.

Aparte de la gran mortalidad excedentaria que causa la desnutrición aunada a deficiencias inmunológicas y de otro tipo, hemos investigado y sabemos de otros mecanismos de cómo la desnutrición, está relacionada a varios aspectos culturales y está causando defectos en el desarrollo mental y del comportamiento.

Desde el punto de vista de la salud se sabe que la desnutrición afecta a los genes, que se adaptan a una insuficiente o inadecuada

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nutrición, los genes así modificados, con sus neurotransmisores y sus centros reguladores, tienen problemas con los hábitos de alimentación modernos, con sus excesos y desequilibrios.

Como un ejemplo de gran actualidad, es muy posible que el consumo de tantas grasas en un primate tiene que desequilibrar los mecanismos regulatorios. Los primates estamos preparados para una absorción difícil a partir de los alimentos vegetales, que casi no tienen grasa y es de difícil acceso y para ello el intestino delgado mide 7 metros, el hígado es grande y con mucha bilis. Existe el sistema linfático para mover estas pequeñas cantidades en forma separada. En la actualidad se consumen de golpe decenas de gramos, sobre todo de grasas de mala calidad, lo que seguramente altera el equilibrio entre el hígado que las prepara, los adipositos que las almacenan y los centros hipotalámicos que en base a esta información regulan el hambre, el apetito, la reserva energética y el gasto tanto metabólico como la actividad física.

En los años recientes una llamada grasa industrial que es la más barata, está en todos lados y en cantidades exageradas en galletas, pastelillos, pan dulce, en verdad en casi todos los productos comerciales.

Lo mismo se puede decir del azúcar, desde los biberones de refresco hasta el consumo de botellas gigantes. Lo mismo se puede decir de la sal, que en México se consume en promedio por lo menos un 50% más del límite máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

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En las 7 enfermedades crónicas que ahora son las causas visibles de muerte, está implícita la nutrición, sea desde la alimentación de la madre, que afecta al niño, la inicial que debe ser al seno materno, la de los primeros 2 ó 3 años de vida, sea la que se consume a lo largo de la vida. Estamos enfrente de un fenómeno de interacción entre los genes y la alimentación junto con el estilo de vida. Cuando esta interacción es inadecuada se puede llegar a los niveles patológicos descritos.

Hay que recordar que el contacto más grande y constante que tienen los genes con el ambiente, es con los alimentos que entran al organismo 3 veces al día y de su compatibilidad o incompatibilidad depende el funcionamiento, tanto a corto como a largo plazo, de los sistemas de regulación metabólica.

Cuando existe una mala y continuada interacción poco se puede remediar con los medicamentos. Cuando ya existe la alteración varias medicinas sí causan mejorías, pero a la larga inadecuadas. Se sabe que tanto la diabetes, la hipertensión como las dislipidemias, con medicación constante se logran modificar las cifras de laboratorio. Pero más se lograría con acercarse a las personas y a los pacientes y seguir con ellos en busca de un estilo de vida para un correcto funcionamiento físico, mental y social, a pesar de que existan obstáculos y limitaciones.

A esta especialidad, antes considerada menor, la de la interacción entre la nutrición y la salud, con este Doctor Honoris Causa ustedes la están haciendo mayor, la están empujando arriba de muchas especialidades presuntuosas, en las que el médico,

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desde atrás de un escritorio, solo da una orden escrita en una receta, y el paciente tiene que seguirla, sin importar sus condiciones económicas, familiares y sociales.

El gran avance tecnológico de la medicina actual nos está haciendo ver al humano como una máquina, que se trasluce con imagenología y se le ve su funcionamiento con el laboratorio, una máquina que se puede componer sea con cirugía quitándole las partes enfermas o dando medicinas que le equilibran una función perdida. Esta situación está siendo aceptada tanto por los médicos como por los mismos enfermos, sin entender todo lo que implica.

Estamos viendo una nueva y gran inversión en hospitales de tercer nivel, con gran capacidad de escudriñar el cuerpo de las personas, pero muy poco interés en materia de prevención, sea primaria o secundaria, ni tampoco en el seguimiento personal. Así es claro que la sociedad está metiendo su salud en un callejón sin salida. El sobrepeso ya afecta al 70% de los adultos, la diabetes se acerca a la cuarta parte y la hipertensión posiblemente ya la supera. Las dislipidemias y sus consecuencias cardiovasculares, siguen aumentando, a veces como consecuencia de los 2 anteriores y a veces directamente debido a una mala nutrición.

Se puede decir lo mismo del cáncer, el escleroenfisema pulmonar, las enfermedades por autoinmunidad, la gota, el reumatismo en sus diversos tipos y muchas otras enfermedades. Quizá a los 55 años de edad más de la mitad de la población mexicana tiene una o varias de estas enfermedades crónicas en forma ya declarada y no son pocos los casos que tienen que

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consumir permanente muchos medicamentos caros y a veces también nocivos, tanto por efectos fisiológicos colaterales, como porque favorecen el síndrome de alarma celular, que se revierte en nuevas complicaciones en otros órganos y sistemas.

Es indudable que los médicos tenemos que saber más de los alimentos, la alimentación y los estilos de vida, y con este conocimiento acercarnos a los sanos y los enfermos para, en ambos casos, ser su guía. Esto no ha sido aceptado todavía a pesar de tantas insistencias de juntas y comités.

Afortunadamente en México ha ido creciendo muy rápidamente la carrera de nutrición, aunque no en todas las universidades en las mejores condiciones. En esta situación la Universidad Autónoma Metropolitana está siendo líder por su interés y enfoque. La carrera de nutrición dirigida a la salud, a la nutrición pública, es donde puede hacer el papel de intermediación entre la medicina y el estilo de vida, entre el ambiente y la fisiología, en cubrir el espacio vacío que necesitan tanto en las instituciones médicas públicas como en las privadas. La formación que se les imprime aquí en la UAM está siendo un modelo fundamental para la salud, no solo para la ciudad sino para el país.

Le pido al Departamento de Ciencias de la Salud seguir adelante, dirigir sus planes de estudio a las necesidades de los pacientes no de los médicos y menos de los grandes negocios que se extienden e invaden desde lo oscuro. Las compañías farmacéuticas, de seguros, las cadenas hospitalarias con sus unidades de cuidados intensivos, las de laboratorios e

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imagenología, la de los equipos médicos y otras más han encontrado cómo hacer negocios incalculables de una necesidad social, sobre todo de enfermedad. Esto está llegando al grado que ya muchas instituciones públicas no pueden sostener los costos y mucho menos la población general que en forma privada, no puede pagarlos. Hay una publicidad que aparece en los medios de comunicación, que insiste en que las familias ante una enfermedad pueden empobrecer, quedarse sin nada. Es una realidad que a pesar de que proponen una solución, con el modelo médico actual el problema seguirá creciendo.

Vasconcelos hace 80 años dijo que lo que el mexicano necesitaba es "pan y jabón" todavía tiene razón en muchos sectores, pero en otros se puede decir que lo que necesitan es "un ambiente alimentario razonable y un estilo de vida protector".

Desafortunadamente se sigue con la idea de que comer bien y sano es poco agradable. Esta idea se difunde más cada día, sin que sea claro el origen. Por otra parte la publicidad insiste en vender productos llamados "rápidos" que cada vez están más desequilibrados, con muchas grasas, azúcares y almidones, con muchos compuestos químicos agregados, pero bastante accesibles para todas las personas especialmente para las que trabajan.

Se puede aprender a comer bien desde niño, pero también se puede cambiar a cualquier edad, sin que se tengan que comer cosas desagradables. En los niños la leche entera es fundamental hasta los 3 años, después tiene que ser baja en grasa. Deben de

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comer de todo pero ya incluyendo muchos productos vegetales y pocas grasas y azúcares.

Después de los 3 años con solo bajar la grasa, y consumir la de mejor calidad, disminuir el azúcar y la sal y aumentar las verduras y frutas, quizá también con un poco menos de productos animales, es fácil reducir mucho los riesgos de casi todas las enfermedades crónicas.

Agradezco mucho al grupo de la UAM, y otros compañeros que me ayudaron a lograr la decisión del Concejo de otorgarme este importante grado ante las altas instancias de esta gran Universidad. Agradezco también a las autoridades que hayan aceptado mi trabajo como algo que ha participado en abrir camino, quizá desde abajo, pero que ahora con el trabajo de muchos, debe y está llegando hasta arriba.

Hay que decir, con el escudo del viejo Instituto de Nutrición seleccionado por el Maestro Zubirán, "Nutritionis Scientia Populi Salus", la ciencia de la nutrición para la salud del pueblo. Una idea que hace 70 años ya el maestro la consideraba una necesidad y que ahora, aunque sea tardíamente, tenemos que hacerla florecer.

Termino como comencé, diciendo muchas gracias a todos los presentes, a ustedes Señores Rectores, a mis amigos, muchas gracias a mis compañeros y profesores. Muchas gracias a todos por su condescendencia y amabilidad.